Después de un año agotador con muchísimo trabajo, parar un tiempo era más que necesario
Las vacaciones comenzaron muy tranquilas.
Con agradables paseos por esta ciudad mía que se vacía en verano
Cosiendo sin estrés algún que otro encargo
y descubriendo cosas curiosas en las calles de mi ciudad.
Disfrutando en familia de alguna comida divertida, como aquella de los trampantojos a principios del verano, donde tenías que adivinar que es lo que estabas comiendo porque nada era lo que parecía...
A los cuatro nos encantó la experiencia de jugar intentando descubrir que comíamos
:-))))
Paseos al atardecer por nuestras preciosas playas
Los tomates de la huerta de Mari Ángeles que han hecho que este haya sido uno de los veranos más sabrosos de mi vida. Recuperar sabores olvidados es un lujo y un auténtico placer. Gracias :-)))))
Y tranquilidad, tranquilidad, tranquilidad y un montón de lectura, creo que como hacía años.
Tatiana disfruta de su tiempo libre, con una de sus aficiones preferidas en la última modalidad de hacer los puzzles sin ver ni conocer el dibujo de la caja.
Algún que otro caprichito para acompañar al té de media tarde...
Y la sensación de que lo geométrico invade mi cabeza y no puedo dejar de pensar en patchwork vaya donde vaya...
