Casi todos mis trabajos tienen alma.
Y mientras los coso, mis pensamientos se dirigen constantemente a la persona o al lugar al que van destinados.
Hacía mucho tiempo que le tenía ganas a esta labor pero nunca encontraba el momento, las telas adecuadas, ni la razón para comenzar a coserla.
Hace unas semanas di por fin con las telas con las que quería hacer este trabajo. Os las enseñaba el otro día
Y la razón para comenzar a coser
Así que me puse a ello con todas las ganas del mundo
Mi pequeña iba a pasar unos días de vacaciones con amigos en Madeira y mientras ella preparaba el viaje, volaba, aterrizaba y me mandaba mensajes en los que me contaba como lo pasaba y me decía que había conducido por las nubes y por encima de ellas... yo cosía, cosía y cosía
viendo crecer una colcha que ya tenía dueña
una colcha llena de palabras que para mí significaban mucho.
Amor, hogar, bienvenida...
Ella seguía viendo acantilados y acumulando experiencias lejos del nido
y yo respiraba tranquila cuando cada noche me llamaba para decir que ya estaba en el hotel.
Aplicada a mano con esos hilos de bordar que son tan maravillosos para la puntada escondida, y acolchada también a mano utilizando Valdanis. Fue tan intenso que terminé con agujetas en los hombros y en la mano. ¿Os lo podéis creer? :-)))))
Aún me faltan unos cuantos meses para poder abrazarla,
pero mirar su colcha me hace sentirla más cerca porque cada centímetro de tela
cada hebra de hilo, cada puntada... están llenos de ella.
Para ti, mi amor
Te quiero